Es fácil dejar de escribir si sabes cómo

Según un estudio del INE, España tiene una población de 47 millones de habitantes. De ellos, 52 millones son escritores. Esto es a todas luces insostenible; esto, señoras y señores, no hay país que lo soporte.

Dejar de escribir es fácil si sabes cómo

Dejar de escribir es fácil si sabes cómo

Piense en todos esos millones de personas que escriben, esos millones de personas que piensan, esos millones de personas atrapadas en un vicio pernicioso que atenta contra su salud mental, la paciencia de sus familias y la economía de sus bolsillos.

Esos millones de personas que sufren. Esos millones de personas cuyos manuscritos empapelan los despachos de los editores, que generan toneladas de residuos, que inundan las mesas de novedades de las librerías…

En estos momentos, hay millones de personas imaginando que escriben, deseando escribir o -¡peor aún!- escribiendo. Sí, ahora mismo, mientras lee estas palabras.

Quizá conozca usted a una de estas personas, quizá duerman juntos cada noche sin que usted sepa de su adicción inconfesable, sin que usted sea consciente de que cuando hacen el amor, él o ella no piensa en usted, sino en la escena que dejó a medias en el procesador de textos.

O quizá sea aún peor. Quizá sea usted el que escribe. Entonces probablemente haya pensado en más de una ocasión dejarlo. Es más, quizá lo haya intentado en el pasado y fracasado (nuestros estudios indican que los casos de recaída en el vicio de escribir rondan el 80% cuando no se afronta el reto con las técnicas apropiadas), y crea que ya nada puede librarle de la adicción a la palabra impresa.

En ese caso, déjeme decirle que eso no tiene por qué ser así. Su vida no tiene por qué ser un infierno. Usted puede dejar de escribir, puede recuperar su libertad. Es fácil, si sabe cómo.

¿Se imagina dejar de escribir, por fin? Piense en todo lo que podía hacer antes y ahora no puede. Como leer el Marca sin vomitar, ver una película sin bufar en cada escena, leer una novela de Dan Brown sin sentir deseos de llorar… Salir de copas con los amigos sin remordimientos de conciencia. Disfrutar de su tiempo libre sin que la vocecita del mono de escribir le recuerde cada cinco minutos que “debería estar escribiendo”. O, simplemente, volver a tener tiempo libre.

Si ése es su caso, si de verdad quiere tomar de nuevo las riendas de su vida, permita que le dé la bienvenida y le felicite por haber tomado la decisión correcta. Con nuestra guía podrá alcanzar el éxito y dejar por fin de aporrear el teclado.

A lo largo de los próximos artículos, le ofreceremos una serie de trucos y recomendaciones para no escribir. Con su ayuda, usted descubrirá que dejar de escribir es realmente fácil si se sabe cómo. Que tiene a su alcance las herramientas necesarias para dejar de escribir de forma fácil y eficaz.

Piense que durante los minutos que ha estado leyendo esta introducción no ha estado escribiendo. Dedique unos segundos a pensar en ello. Ya ha comenzado su viaje, y ha comenzado con éxito. Permita que sea yo el primero en felicitarle.

Ha dado el primer paso hacia un mundo maravilloso, un mundo de libertad, un mundo sin literatura.

Dé ahora el segundo: siga leyendo.

 

 

Próximo capítulo:

Truco nº 1 para dejar de escribir: Rodéese de gente que escriba

Comments

  1. Dotty says:

    Estoy deseando leer el segundo capítulo…

Trackbacks

  1. [...] ocurriría si Stephen King hubiera escrito el Quijote, o dando instrucciones a mis rivales para dejar de escribir; sobre Amazon, mis libros, etc… ¡y acabo de darme cuenta de que no me he [...]

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