Las ventajas de publicar en Amazon

Anteriormente en “Y perder los papeles”…

 … creo que todas las desventajas [de publicar en Amazon] que he expuesto en este post son, en realidad, ventajas, pero, como os decía, de eso hablaré en la siguiente entrada de mi blog.

Y en esa entrada estamos ahora. Pasemos por tanto a describir las ventajas de autopublicar en Amazon, pero antes, un poco de historia:

Cuándo, cómo y por qué publicar en Amazon

En noviembre de 2011 publiqué mi primer libro en Amazon. Se trataba (se trata) de “El hombre divergente”, cuyos derechos de edición con la Editorial Grupo Ajec ya habían expirado. Tomé la decisión de hacerlo cuando supe que Amazon abría sus puertas en España por fin, y ante la seguridad de que en breve pondría a la venta en ella su famoso lector de libros electrónicos.

Hasta ese momento había jugueteado con la idea de publicar mis libros en formato electrónico, ya que es un formato del que me enamoré desde que en 2007 o 2008 cayó en mis manos mi primer ebook de tinta electrónica, concretamente un Papyre que todavía conservo y que funciona como el primer día.

Sin embargo me daba la impresión de que el mercado no estaría maduro hasta que saliera a la venta un dispositivo directamente enlazado con una tienda de libros electrónicos, de modo que la compra de los mismos fuera algo cómodo y natural para sus dueños. Mientras fuera necesario recurrir al registro en una tienda, descargar un fichero, convertir su formato, transferirlo… intentar vender libros en formato electrónico sería poco menos que imposible. Sería como si cada libro se vendiera únicamente en una librería y tuviéramos que ir de una a otra para hacer nuestras compras. Por supuesto, hay gente a la que le encanta esto y lo hace a diario rebuscando en librerías de viejo, pero no es mi caso (y supongo que tampoco el de la mayoría de la gente).

En mi opinión, el auténtico éxito de Apple con el iPhone no fue la introducción de las pantallas multitáctiles capacitivas o la eliminación del teclado, sino la introducción de la AppStore. Ignoro si anteriormente había algo parecido en el mercado de los dispositivos portátiles, pero si lo había yo no lo conocía. La aparición de la AppStore propició que miles de personas comenzaran a trabajar para sí mismos… y para Apple, por supuesto.

Ése fue el camino que siguió Amazon con su Kindle: asociarlo directamente a su tienda, pero mientras no hubiera un Amazon español en el que comprar tanto el Kindle como los libros electrónicos asociados no parecía tener demasiado sentido ponerse a convertir mis libros al formato MOBI.

Bueno, fue un error. Ahora lo sé y me arrepiento de ello.

El caso es que mientras yo dejaba pasar los meses, cada día más desanimado y con menos ganas de escribir absolutamente nada (¿para qué?, me preguntaba, no parecía ningún sitio interesante hacia el que evolucionar) había un grupo de gente mucho más lista y más despabilada que yo que estaba consiguiendo posicionarse en el mercado emergente de los libros electrónicos. Estoy hablando, por supuesto, de Fernando Trujillo, Blanca Miosi, Bruno Nievas y Juan Gómez Jurado. Sobre todo éste último.

Tal vez no estuvieran ganando fortunas con ello, pero desde luego se estaban convirtiendo en referencia, en vanguardia de un movimiento nuevo. Como yo ni tenía un Kindle ni me preocupaba por el mercado de libros electrónicos en español en Amazon (sobre todo porque no sabía ni que existía) no me enteré hasta hace apenas unos meses. Exacto, cuando Amazon anunció su apertura en España, tienda de ebooks incluida. Fue entonces cuando me molesté en investigar un poco cómo estaban las cosas en internet, y fue cuando encontré el blog de uno de los autores que mencioné antes: Fernando Trujillo.

En su blog, “El desván de Tedd y Todd”, iba relatando semana a semana, mes a mes, los progresos que iban haciendo sus ebooks a la venta en Amazon, así como el resultado de diferentes experimentos, como cambiar el título de uno, modificar la portada de otro… He tenido la oportunidad de conocer a Nando y comprobar que es un tío sencillo, lleno de energía, curiosidad y ganas de ayudar a los demás, y eso se deja ver en el blog. Si estás pensando en publicar tus libros en Amazon, no dejes de echarle un vistazo.

Bueno, decidí seguir el ejemplo de Nando y me puse manos a la obra. Desde entonces he publicado en Amazon “El hombre divergente”, “Mosquitos” (aunque ahora está offline, volveré a subirlo en breve), “Voces en la niebla”, “Largas noches de lluvia” y “Todo muere”, ésta última de la mano de Saco de Huesos Ediciones.

Y tengo previsto seguir sacando cosas. Un par de novelas breves (una de ellas, ambientada en Salamanca está casi terminada) y una novela larga escrita a cuatro manos.

¿Estoy satisfecho? Sí, mucho. Porque a pesar de sus múltiples inconvenientes, publicar en Amazon cuenta con una serie de ventajas que lo hacen muy pero que muy interesante.

La cara más sonriente de Amazon

La cara más sonriente de Amazon

Ventajas de publicar en Amazon

Vamos allá…

El precio de los libros electrónicos para Kindle

El precio mínimo de un libro en Amazon es de 0,89 euros. Esto puede ser un problema, ya que muchos autores ponen sus libros a este precio para conseguir lectores, aun cuando los beneficios sean ínfimos. Curiosamente, esta guerra de precios “a la baja” es la que suele darse en mercados de libre competencia, es decir, cuando la producción no está en manos de unos pocos que pactan entre sí los precios, pero olvidémonos de eso. Pensemos en otra cosa.

En novelas breves, por ejemplo. Hasta ahora, no había un sitio donde publicar una novela breve de entre 15000 y 35000 palabras. O juntabas unas cuantas en una antología (y las antologías venden mal siempre, incluido en Amazon) o las dejabas acumulando polvo en el cajón.

Ahora, sin embargo, no es sólo que puedas darles salida, sino que además tiene todo el sentido que lo hagas: la nouvelle puede vivir una época dorada en nuestros días. Novelas breves de entre 60 y 120 páginas por 0,89 euros están en su precio justo: baratas y atractivas para el lector (que está comprando una historia completa, no una compilación de ellas), rentables para el autor… y con una extensión justa.

La necesidad de tener varios libros publicados

En mi anterior post dije que esto es una desventaja. Necesitas tener varios libros publicados para que las ventas de unos conduzcan a los lectores de forma natural a las compra de otro libro del mismo autor. ¿Pero es realmente una desventaja?

Las editoriales tradicionales han construido a lo largo de los últimos 100 años la idea de que un escritor no debe escribir más de un libro por año o unos libros canibalizarán las ventas de los otros pero esto solo es cierto en un mundo en el que los libros ocupan espacio en las mesas de novedades de una librería y en los almacenes del distribuidor.

Sin embargo, en un mundo en el que cada autor tiene su propio escaparate, esto no tiene por qué ser así. Y lo cierto es que no todos los autores pueden conformarse con escribir solo un libro por año; hay autores que si escriben unos meses y luego paran durante otros tantos, se enfrían.

Piensa en Stephen King cuando publicaba como Richard Bachman para no saturar el mercado: “Me sentía como un marido permanentemente cachondo casado con una esposa frígida”, dijo cuando se descubrió el pastel. En Amazon escribir varios libros al año no es un problema, sino una ventaja.

Y si eres un escritor lento (que un escritor sea lento no quiere decir que sea mejor, solo que escribe más despacio), tampoco pasa nada, no estarás peor que antes.

La ausencia total de promoción de ebooks en Amazon

Amazon no es una editorial, sino una librería, de modo que la promoción recae en las manos del “editor”, y cuando un autor se autopublica su obra ES su “editor”.

Esto es bueno y es malo. Es malo porque implica un trabajo extra y una inversión de tiempo, y es bueno porque la decisión de hacer o no promoción de una obra no recae en otras manos que en las de su autor. ¿Cuántos autores hay en el mundo hartos de que sus editores no hagan promoción de sus libros, o no la hagan correctamente? Bueno, pues ahora ya no pueden quejarse.

Como autor, tendrás que buscarte la vida, romperte la cabeza para encontrar maneras novedosas y atractivas de hacer llegar tu obra a los lectores. Lo bueno es que probablemente sepas mejor que nadie qué tipo de lectores buscas, e incluso que sepas donde encontrarles. Quizá incluso seas uno de ellos. Además, no nos engañemos, por mucho que una editorial promocione a un autor, al final casi todo el peso termina recayendo en el propio autor. Esto no ha cambiado, lo que ha cambiado es que ahora eres tú el que decide el qué, el cómo, el dónde y el cuándo. Y probablemente descubrirás que es divertido, mucho, y estimulante. En general, cuando trabajas para ti mismo siempre lo es.

Las descargas, digamos, “ilegales” de libros para Kindle

Ah, la tan temida piratería… Sinceramente, no puedes luchar contra ella. No tienes ni los medios ni la capacidad (y mucha gente opina que tampoco el derecho), así que no te rompas la cabeza.

Si alguien ofrece tu libro en descarga gratuita, aprovéchalo para obtener difusión. Asegúrate de que tus libros incluyen siempre algún anuncio de tus otros títulos y de su precio. Ve a esa página de descargas, preséntate como el autor y no te pongas a dar gritos. Apunta simplemente que el libro está a la venta en tal o cual sitio, y cuál es su precio. El gran problema de las páginas de descargas es que suelen omitir esos datos (eso SÍ que me parece mal), así que apórtalos tú. Que al menos sea el lector quien decida si descargar gratis o no un libro que tiene un precio de menos de 4 euros…

En el peor de los casos no has perdido un lector (esa persona jamás habría comprado tu libro, probablemente), en el mejor, habrás conseguido un nuevo lector que hablará bien de ti si el libro es bueno y que incluso, quién sabe, puede que acabe comprando tus otros libros a la venta.

La exclusividad del formato

Desde luego, que tus libros se vendan únicamente a lectores Kindle es un problema, pero también puedes sacarle el lado positivo a esto. ¿Y cuál es? Que puedes enfocar mucho más tu promoción, orientándola a un mercado muy específico.

Si tu objetivo es ganar visibilidad, te será más fácil hacerlo si únicamente te importa una plataforma (quizá más adelante, cuando hayas aprendido todo lo posible sobre ella, llegue el momento de dar el salto a otra distinta; ya conoces el dicho: “quien mucho abarca, poco aprieta”).

Sincronizar los precios, las ofertas, las promociones, etc. entre diferentes plataformas puede ser un caos, ya que cada una maneja unos plazos distintos. Dado que sólo publicas en Amazon, céntrate en ella, analiza cómo funciona la tienda, qué rankings hay, cuáles son los más interesantes, las categorías… y luego actúa.

El ninguneo de los medios

 Los medios tradicionales son ciegos, sordos y mudos a lo que se cuece en la plataforma de autoedición de Amazon y similares. Razones hay muchas, pero me quedo con dos de ellas:

1) Cuando todo dios saca su libro a la venta, ¿cómo dar abasto? ¿Cómo separar RÁPIDAMENTE el grano de la paja en un mundo saturado de novedades?

Y 2) Los autores no pagan publicidad :D La verdad es que esto no es que sea una desventaja demasiado grande. La mayor parte de esos medios (revistas literarias, páginas de cultura y suplementos de periódicos) van orientadas a un tipo de lector que muy probablemente no sea el tuyo. El tuyo es un lector que compra en internet, se informa en internet, lee reseñas en internet y se fía más de lo que le diga un colega en un foro que de la opinión de un sesudo crítico literario. Bueno o malo, no lo sé, pero es así. El canal de venta y el canal de promoción en los ebooks es el mismo: internet, donde la compra de tu libro está a un click de distancia de una reseña favorable en un blog, o en una recomendación en un foro; no en las páginas impresas de un periódico.

Entonces sí que merece la pena publicar en Amazon, ¿no?

Eh, para el carro, que yo no he dicho eso, igual que tampoco dije que NO mereciera la pena. Publicar en Amazon tiene sus ventajas y sus inconvenientes, y lo más divertido de todo es que muchas de sus ventajas son en realidad inconvenientes y viceversa. Al final, la decisión depende de cada uno, de lo que quiera conseguir con sus libros y de lo que esté dispuesto a sacrificar por ello.

¿Quieres que tu libro sea un auténtico best-seller, ver tu foto en los periódicos, quién sabe, quizá incuso que lo lea un director de cine y quiera hacer una adaptación? ¿No te importa a cambio perder el control sobre tu obra y permitir que su destino esté en manos de otra gente que pueden elegir una portada que no te guste, cambiarle el título, tratarla bien o mal… y no poder hacer nada con ella durante los próximos diez años? Entonces deberías apostar por el papel.

¿Quieres ser tú el responsable de lo que ocurra con tu obra, hacer y deshacer con ella a tu antojo, regalarla el día de tu cumpleaños si te apetece, hacer promociones, conocer y tratar personalmente a los lectores, elegir la portada, el título, cambiar lo que te apetezca cuando te apetezca? Entonces, prueba a editarla tú mismo.

Es decisión de cada uno.

Un par de notas para terminar: Una obra impresa no es sinónimo de una obra de calidad (ni siquiera de una bazofia libre de faltas ortotipográficas, que debería ser lo mínimo exigible), y una obra autoeditada tampoco es sinónimo de infraliteratura. Independientemente de cómo, dónde o quién publique una obra, un libro es un libro es un libro… y sólo puede ser juzgado después de haber sido leído.

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