Reseña de “Largas noches de lluvia” en el blog de Innsmouth

¿Sabéis qué es lo que siente un escritor cuando sale a la venta su último libro? Algunos podríais pensar que orgullo, satisfacción, felicidad… la clase de sentimientos que (supongo) tiene un padre cuando por fin sostiene a su hijo recién nacido en brazos, y algo de eso hay, no puedo negarlo, pero el sentimiento más fuerte de todos es miedo. Un miedo atroz.

Veréis, presentar al mundo una obra artística de cualquier índole supone salir desnudo al escenario. Literalmente. Supone exponer tus vergüenzas al mundo y confiar en que todo saldrá bien. Crees que has hecho bien tus deberes, que has potenciado al máximo las virtudes de tu obra mediante las sucesivas correcciones y que has logrado disimular suficientemente sus defectos como para que pasen desapercibidos. Pero es tu opinión, exclusivamente tuya. ¿Y si el resto no opina lo mismo? ¿Y si lo que a ti te parecían grandes virtudes no lo son tanto? ¿Y si los defectos que creías haber tapado resultan quedar tan a la vista que empañan todo lo demás?

Tuve la inmensa suerte de publicar hace algunos años “El hombre divergente“, un libro que, a juzgar por las críticas y los comentarios de los lectores, gustó bastante. Su sombra, por tanto, era alargada, y mi miedo al presentar al mundo “Largas noches de lluvia” tanto mayor cuanto más alargada era dicha sombra.

Por fortuna, todo parece ir sobre ruedas. La primera tirada de “Largas noches de lluvia” está agotada (no echemos las campanas al vuelo, al tratarse de small press esa primera tirada era necesariamente muy corta) y los comentarios que me van llegando son tremendamente satisfactorios. El libro está gustando a quien tiene gustarle: a los lectores.

Y ahora, por fin, las reseñas (que no son otra cosa que la opinión de ciertos lectores puestas por escrito) comienzan también a aparecer en la red.

Os dejo con una de ellas, aparecida en “El blog de Innsmouth”.

“Largas noches de lluvia”. Marc no defrauda

(El blog de Innsmouth)

Hace un tiempo, creo que en la Hispacón de Huesca del año 2009, pero mi memoria puede fallar, tuve la oportunidad de escuchar a Marc R. Soto “contarnos” uno de sus relatos: “La sonrisa del reloj”. Escuchar a Marc compartiendo una de sus obras es uno de esos placeres que pocos pueden obtener en este mundillo diminuto de los creadores de terror. Los relatos de este espléndido autor están hechos para ser leídos, para hacerlo, si uno tiene paciencia y curiosidad, en voz alta. No pierden un ápice de frescura, no pierden nada de la inquietud que los impregna y esta se transmite al lector como una corriente de aire frío.

“Largas noches de lluvia” se compone de tres actos: dos relatos y una novela corta, engarzados entre sí por un mismo entorno. Quizá parezcan independientes, sueltos, peregrinos, pero tras la lectura completa, uno ve cómo los trazos, en apariencia inconexos, conforman un dibujo completo, compacto.

Los dos relatos nos abren el telón, entre ellos aquel que nos leyó, nos preparan el paladar para el bocado final: exquisito en su sabia mezcla de costumbrismo, género negro y una pizca mínima, justa de terror .

Marc es de esos escritores con el don del malabarista: maneja el lenguaje a sus anchas, sin aparente esfuerzo, para goce del lector, y si a eso se une su pericia a la hora de componer tramas y personajes, personajes perfectamente ajustados a esas tramas, el marco, el paisaje, se llenan y esto nos invita a la lectura.

No leer a Marc es un crimen. Se lo aseguro. Ya sea su última publicación, o la anterior “El hombre divergente”, otra joya del fantástico contemporáneo español.

 

Si queréis leer la reseña en la web original, podéis encontrarla en El blog de Innsmouth

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